La ciudad es muy especial. Aunque pequeña, concentra en su interior un cúmulo de edificios históricos, museos, colleges, etc. que hacen de ella una delicia para las personas que, como yo, adoramos la Historia. Tampoco hay que olvidar los ilustres personajes que han pasado por su universidad y que están tan vinculados a la ciudad. Es el caso, entre otros, de J.R.R. Tolkien, cuya tumba en el cementerio de Wolvercote pude visitar, además de otros lugares relacionados con él, como el pub The Eagle and Child, donde se reunía con el resto de integrantes de The Inklings.
El jueves me dirijo a mi próximo destino: Escocia.

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