Andaba repasando las entradas antiguas cuando me di cuenta de que no había acabado aún mi "relato" sobre el viaje a Japón (el último post fue en septiembre del año pasado). Así pues, hoy lo retomo en el día que tocaba (podéis consultar las entradas anteriores aquí).
El 27 de marzo (ya hará casi casi dos años de aquello) nos dirigimos al Parque Ueno, donde pudimos disfrutar de los cerezos en flor, fue una de las estampas que se me quedaron grabadas en este viaje.
A continuación nos fuimos al Museo Nacional y vimos la exposición permanente. El Museo se compone de varios edificios donde se abordan distintos temas y cuyos objetos tienen procedencias distintas.
Aunque éste era mejor que el de Kyōto, en el fondo muchas de las salas contenían objetos sin una orientación muy didáctica, por lo que no me acabó de convencer demasiado...
Comimos bajo los cerezos en flor en unos "plásticos" que había colocados en el suelo, y luego nos dirigimos al Palacio Imperial.
Después nos fuimos a dar una vuelta y acabamos en Nakano, donde habíamos quedado con nuestros amigos japoneses para cenar en el restaurante ainu Rera Cise, del que ya os hablé aquí.
Tras la cena nos despedimos del resto y nos dispusimos a vagar por la ciudad, ya que a las 4h del día siguiente teníamos una cita muy importante: la subasta en el Mercado de Tsukiji.


2 comentarios:
La primera foto me dejó :O ¿Esos son los cerezos en flor? ¡Qué maravilla!
Me encantan las cerezas.
Saluditos.
Así es, éstos son los cerezos en flor. La verdad es que son preciosos, me impresionó mucho verlos :)
Gracias por comentar. Saludos.
Publicar un comentario en la entrada