El otro día como punto de partida para un trabajo del máster vimos en clase la película La clase de Laurent Cantet (2008).
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En el marco temporal de un año escolar (que vendría a marcar el inicio y el final de la película), se nos muestra la actividad profesional de unos profesores, en especial la de François (profesor de lengua), y las dificultades a la hora de desempeñarla en un grupo de alumnos muy diferentes entre sí (religión, orígenes, actitudes, intereses, etc.) y que carecen de un interés o motivación claros por la educación que están recibiendo. La forma de François de enseñar a este grupo es bastante interactiva, por cuanto permite que los alumnos le pregunten, les plantea cuestiones para que reflexionen, haya debates y puedan replantearse lo que ellos mismos opinan. Sin embargo, las diferencias en la clase son muy grandes y el profesor no logra fomentar la cooperación y el trabajo en equipo entre ellos. De hecho, éstos parecen comunicarse únicamente entre ellos a base de insultos y nunca desde el respeto. Esto dificultará la enseñanza.
Existen otros temas en la película que resultan muy significativos o incluso alarmantes, como el siguiente. En dos ocasiones vemos cómo los profesores se reúnen y uno de ellos propone un tema ligado a los alumnos que es importante solucionar, a saber, el momento en el que comunican que el padre del alumno chino va a ser devuelto a su país por no tener papeles, y el momento en el que tratan el tema de Souleymane. Me parece muy alarmante que en ambos casos, uno de los profesores cambie rápidamente de tema y dejen de discutir algo que es vital para uno de sus alumnos. Por lo tanto, el desinterés no solamente procede del lado del alumnado, sino también del de los docentes, pudiendo llegar a entenderse la actitud de éstos como una irresponsabilidad y una falta de compromiso claras.
En realidad, podemos ver muchos problemas a lo largo de la película, desde los del alumnado hasta los del profesorado y las relaciones de ambos con la familia, lo que hace que sea muy interesante su visionado. El final de la misma, sin embargo, puede resultar un tanto desalentador para los futuros docentes, por cuanto parece dar la impresión de que nunca sabremos (al menos a corto plazo) en qué medida hemos contribuido al aprendizaje de todos nuestros alumnos.