En estas fechas navideñas más vale abstraerse un poco y viajar a remotos lugares... por eso retomemos hoy el viajecillo a Japón, en un día que nos llevaría a Nara y a Fushimi Inari Taisha.
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Prontín nos fuimos a la estación de Kyoto y a las 8:30 pillamos el tren hacia Nara. Hacia las 9:34 llegamos al lugar, donde nos estaban esperando ya Akina y Yoshie, con las que pasaríamos el día. Lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia Todai-ji, para lo que tuvimos que atravesar un recinto con una pagoda y donde estaban campando a sus anchas los primeros ciervos del día ^^
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Prontín nos fuimos a la estación de Kyoto y a las 8:30 pillamos el tren hacia Nara. Hacia las 9:34 llegamos al lugar, donde nos estaban esperando ya Akina y Yoshie, con las que pasaríamos el día. Lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia Todai-ji, para lo que tuvimos que atravesar un recinto con una pagoda y donde estaban campando a sus anchas los primeros ciervos del día ^^
A Akina le dio por comprarles unas galletitas y claro, a los dos segundos estábamos siendo atacadas, mientras el resto de japoneses aprovechaban para grabarnos...
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Todai-ji es impresionante, con el enorme Buda en su interior (la foto no lo refleja muy bien, lo sé).
Todai-ji es impresionante, con el enorme Buda en su interior (la foto no lo refleja muy bien, lo sé).
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--Todos los alrededores están llenos de puestecillos de recuerdos y comida (sin descuidar la ya mencionada presencia de los shika), había muy buen ambiente.
El siguiente objetivo fue el templo de Kasuga, en medio del bosque, y donde se estaba celebrando otra boda shinto (aunque mucho mejor fue la que vimos en Miyajima).
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Dimos unas cuantas vueltas y como era ya la hora de comer nos metimos en un restaurante, donde comí los deliciosos Yakisoba.
Dimos unas cuantas vueltas y como era ya la hora de comer nos metimos en un restaurante, donde comí los deliciosos Yakisoba.
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Tras visitar el primer templo budista de Japón, nos dirigimos a la estación las cinco con destino a Fushimi Inari Taisha. Cuando llegamos ya anochecía y no había nadie caminando por allá. Subimos un poco, pasando por los conocidos torii que salen en la película de Memorias de una Geisha.
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Pero, ay... yo no me había ido hasta la otra punta del mundo para quedarme allí y no recorrerme toooda la montaña y pasar por tooodo el circuito de torii que hay en ella. Llevábamos días andando como bestias, pero sabía que si no daba la vuelta a todo, me iba a quedar esa cosa, y eso no podía permitirlo. Maria José pensaba como yo, y Cécile también se animó. Sin embargo, Akina y Yoshie estaban ya muertas. Cabe decir que Yoshie había ido todo el día con modelito de fiesta y con unos taconazos de impresión, pensando que íbamos más bien de compras que de turismo... Conclusión, hubimos de despedirnos de ambas y seguir la ruta nosotras sólas.
--Fue una pasada, porque además ya había anochecido, no había apenas iluminación y tampoco gente. Sólamente nos encontramos con un par de mapaches en uno de los caminos erróneos que tomamos, porque aquéllo es verdaderamente un laberinto. Aún así, logramos completar todo el circuito y sentirnos realizadas ^^
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Lógicamente, al llegar a la estación y tras comprar en el combini, nos fuimos directas a Kyoto, a nuestro hostal, donde disfrutamos de un merecidísimo descanso.

